Las pozas del lino, paraíso de biodiversidad en Sotosalbos

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TEXTOS E IMÁGENES: David Martín Carretero y Mar Pinillos Rodríguez (Tenada del Monte S. Civil).

Las pozas de lino, además de ser interesantes elementos del patrimonio cultural, también son muy importantes desde el punto de vista ambiental.  Aunque han perdido la funcionalidad para la que fueron creadas, son un importante refugio para una singular fauna y flora. La recuperación de las cubetas de las pozas y el aporte estacional de agua, va a permitir una mejora del patrimonio natural del municipio.

Las charcas o humedales estacionales, es decir, aquellos que no tienen agua durante todo el año (dentro de las que se encuentran estas pozas) presentan mayor biodiversidad que la de los humedales permanentes, como lagos o lagunas.

Las pozas presentan comunidades animales y vegetales adaptados a la desaparición del agua durante varios meses al año y es el lugar donde la mayoría de los anfibios, el grupo animal más amenazado del planeta en la actualidad, se reproduce. Los anfibios no tienen muy buena fama por creencias que son totalmente infundadas. Ocupan una posición intermedia en la pirámide alimenticia, ya que un solo ejemplar adulto  puede comer cientos de insectos al día y  además son  presas de otros animales. Al vivir en el medio terrestre y reproducirse en el medio acuático, cualquier variación en los mismos les afecta, lo que les hace excelentes indicadores del estado de salud de los ecosistemas.

La situación anterior a la restauración, en la que habían desaparecido la mayoría de las cubetas a lo que hay que sumar la falta de aporte de agua por la desaparición del antiguo caz que las suministraba, provocaba que estas pozas no fueran óptimas como hábitat para la reproducción de multitud de especies animales, ya que en muchas ocasiones no podían terminar su ciclo vital. Este es  el caso del sapo común (Bufo spinosus), el tritón jaspeado (Triturus marmoratus),  el gallipato (Pleurodeles waltl) y el sapo de espuelas (Pelobates cultripes) que requieren de medios algo más profundos y al menos cuatro meses de agua para terminar la metamorfosis. 

Otras de las especies de anfibios que visitarán estas pozas en primavera son el sapo corredor (Epidalea calamita), la rana común (Pelophylax perezi) y las ranitas de San Antonio (Hyla molleri). Estas últimas serán difíciles de detectar visualmente porque se mimetizan perfectamente entre la vegetación de ranúnculos que tapizan las pozas, aunque su potente reclamo nocturno durante el periodo reproductivo las hará inconfundibles. 

La restauración de las pozas también permitirá la colonización de las mismas por parte de invertebrados muy interesantes como pueden ser los anostráceos (un grupo cuyo origen se remonta a hace 500 millones de años). La diversidad de invertebrados en estas pozas temporales es elevada: crustáceos como copépodos, ostrácodos y cladóceros, moluscos como Limnea, “gusanos” como nemátodos, larvas de tricópteros, de libélulas y de caballitos del diablo. 

Este aumento de la biodiversidad permitirá la mejora de poblaciones de otras especies animales beneficiosas que combaten la proliferación de insectos, como golondrinas, aviones comunes, murciélagos…

Las pozas son elementos muy importantes para la conservación de la biodiversidad a la vez que un recurso cultural y educativo de primer orden. Un perfecto ejemplo de conjunción hombre-naturaleza.


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